¿Y si la muerte solo fuera el portal de regreso a nuestro proceso evolutivo...?
¿Y si no fuera el descanso eterno, ni el acceso a algún paraíso, a la nada o a un juicio final?
Solo el umbral energético hacia el infinito, más allá de los confines de nuestra comprensión.
Energía en transformación, la misma que dio origen a este cuerpo que nos contiene y creemos ser...
A esta mente y a este
supuesto yo.
Una energía que continúa su propio proceso de evolución, fluyendo en diferentes formas...
Desde el inicio de la vida, generación tras generación.
¿Y si la muerte solo fuera el paso hacia otra forma de existencia, el final de esta supuesta realidad, de esta ficción...?
Sin pena ni gloria, solo energía universal entregada a su eterno proceso de transformación.