Cuanta tristeza en el alma,
que tremendo es el dolor
porque a su paso desgarra
hasta al mismo corazón!
Pensar que un amor eterno
aquella vez nos juramos,
en la cima de ese cerro
junto a Cristo allí parado.
Y tomados de las manos
mirándonos a los ojos,
nuestro sentir profesamos
ante la vista de todos.
Mas, un día terminó
sin comprender el porqué
y la pasión se alejó
para ya núnca volver.
Culpable?... Quién fue el culpable?
Creo que fuimos los dos,
pues nos dimos cuenta tarde
cuando todo ya acabó.
El tiempo fue desgastando
a tan bella relación,
y ninguno reparamos
en alguna solución.
No hay remedio vida mía
y es mejor para los dos,
que cada uno decida
qué va a hacer con éste adiós!
Luis A. Prieto
6/11/2026
21:02 hs.
Bs. As.
Arg.
🇦🇷
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