La soberbia es un muro alto y frío,
que se alza en el centro del camino,
es mirar por encima del vacío
creyéndose dueño del destino.
La envidia camina de puntillas,
con los ojos fijos en la ajena flor,
mira los triunfos y las maravillas
y se consume en su propio dolor.
El orgullo cierra puertas y abrazos,
alimenta el pecho de rencor mortal,
va tejiendo un traje de pedazos
que aleja al amigo y rompe el cristal.
La ira es fuego que todo lo quema,
palabras de hastío, gritos sin razón,
que ahogan la calma en un grave dilema
y dejan cenizas en el corazón.
Mas siempre es a tiempo volver la mirada,
revisar el alma, limpiar el error,
pues toda conducta torcida y callada
se vence con nobleza, perdón y amor.
Todo se vence siendo leal a Dios con un piadoso temor.
Deja la terquedad y la soberbia para que en el camino se despeje la vía.
Afuera los celos y el orgullo porque mi corazón es tuyo.
Construyamos lazos trenzados con nuestros seres amados.vivamos y gozamos que para el futuro vamos .
Autor: Viviana María Londoño Mazo 🇨🇴