Le escribo sin sonido
para no molestar a los vecinos
ni a algún entredormido
que crea que son trinos
los versos que revuelan por los pinos.
Igual que mariposa,
mis letras aletean su sonrisa,
se roban una rosa
muy roja y muy sumisa
para asirla al ojal de su camisa.
Le escribo suavemente
para no despertarle por sorpresa,
con letra adolescente
y un ansia que no cesa,
le dejo este poema que la besa.
Derechos reservados por Ruben Maldonado.