tuñy Barcala
A PACO BARCALA (Elegía póstuma)
Fotografía original De Francisco (Paco) Barcala: músico, compositor y baterista. Vídeo: “Adiós Pampa Mía” versión Paco Barcala en el recopilatorio Tangos, Milongas y Sambas
A PACO BARCALA (Elegía póstuma)
Nació con la música en la sangre,
con un compás latiendo en el corazón;
heredó de su padre aquella llama
que convierte cada nota en una emoción.
Hijo de músico, aprendió muy pronto
que la vida también sabe sonar,
que hay silencios que esconden melodías
y hay canciones que no pueden callar.
La música, su amante más fiel,
su compañera, su pasión, su destino;
fue la brújula que guió sus pasos
y la luz que alumbró su camino
Paco Barcala, músico de raza,
compositor, intérprete, creador;
y detrás de la batería, sus manos
dándole vida s su tambor.
¡Qué manera de abrazar los sonidos!
¡Qué manera de hacerse recordar!
Donde otros escuchaban una canción,
él encontraba un mundo por explorar.
Viajó por los confines de la Tierra,
cruzó fronteras, mares y ciudades;
llevó consigo el idioma de las notas,
ese lenguaje que no entiende de edades.
Y fue dejando, en cada escenario,
algo más que su música y su arte:
robó mil corazones por el mundo,
sin necesitar cadenas para atarlos.
Porque hay artistas que pasan y se olvidan,
y otros que se quedan sin estar;
hombres que hacen de su vida una canción
que nadie, ni la muerte, puede apagar.
Y entre los discos, los recuerdos, las voces,
entre las huellas que dejó su melodía,
resuena aquel Adiós Pampa mía,
como un eco de nostalgia y despedida.
Qué ironía, Paco, que una despedida
pueda convertirse en eternidad;
que una canción que habla de marcharse
nos enseñe otra forma de regresar.
Tú viviste con música en el alma,
y con música te despediste del mundo;
pero el último compás de tu existencia
no ha podido silenciarte ni un segundo.
Porque el ritmo que llevabas en las manos
se ha quedado latiendo entre los tuyos;
y aunque el tiempo cierre algunas puertas,
tu recuerdo seguirá rompiendo muros.
Hoy no quiero llorarte, recordarte solamente,
convertir tu ausencia en un hola;
quiero imaginar que, desde algún escenario,
sigues marcando el ritmo universal.
Que golpeas con tus baquetas las nubes,
que haces bailar estrellas a tu son,
que reúnes a los músicos del cielo
y les arrancas una ovación.
Y cuando alguien escuche una batería,
cuando una melodía logre conmover,
cuando una vieja canción robe una lágrima,
Paco, de alguna manera, has de volver.
Pues quien vivió abrazado a la música
jamás se marcha del todo de la vida:
deja su nombre escrito en cada nota
y su alma vibrando en cada despedida.
Adiós, Paco, hermano y amigo del viento,
viajero de acordes, sembrador de emociones…
Que nunca falten baquetas en tus manos,
ni música en tu eterno corazón,
que tu voz sea eterna canción…
Y, si algún día nos alcanza el silencio
y ya no queda nada que decir,
que suene tu batería de nuevo para mí,
Tu hermana pequeña, tu pequeña gitana, tu niña que baila
y escucha atenta el sonido de tus pentagramas…
Porque tú viviste haciendo música,
y la música no te dejará morir
como no te deja mi corazón dónde cantas para mí…
En memoria de Francisco «Paco» Barcala. Mi amado hermano
@TuñyBarcala.
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