Alcides Chavarría🇳🇮

Del alba y del asombro

I
Queda atrás la marea de la sombra,
el pulso fatigado que rozó la intemperie.

Hoy descifro el temblor de las horas sencillas
y reconozco el mapa de la luz en las manos.

No es el olvido el que rescata el día,
sino este pulso firme que decide la aurora:
renacer no es volver a nacer de la espuma,
sino elegir el barro donde brota la espiga.


II
Amor mío,
andamos este filo de la tarde
no como quien desafía la altura,
sino con la modesta certidumbre
de quien sabe que cada escalón
es un pacto con el tiempo y el asombro.

Afrontar la fatiga del camino
ha sido descifrar la arquitectura de los días
y hallar en la humildad el refugio más alto.


III
Sos el don silencioso,
la gracia que rescata la raíz del desierto.

Gacela viva que cruza el claro del bosque;
Corona de claridad sobre el desvelo;
Presencia cierta que desarma el invierno
y enciende la medida exacta de la paz.


IV
Por eso hoy se desata la promesa:
dejar que la memoria sea un río limpio,
abrir los ojos al milagro cotidiano
y afirmar el milagro de estar vivos.

Que aunque la música guarde silencio en la estancia,
la melodía entera continúe latiendo
en la sangre,
en el aire,
en la inalterable luz de ser nosotros.