¿Fue mi amor desbordado y muy ferviente?
¡Vehemente!
¿Y su rayo febril fue verdadero?
¡Muy sincero!
¿Y con alma sensible la soñaba?
¡La adoraba!
¡Como a Dios su figura veneraba
ofreciendo mi dulce poesía;
y repleto mi verso de armonía
vehemente y sincero la adoraba!
Autor: Aníbal Rodríguez.