No creía en la redondez
tampoco profesaba aristas.
Su núcleo
un simposio de ausencias.
Tenía un pensamiento lineal
anudado.
Era ambidiestro emocional.
Una serpiente analógica
que alcanzaba su presa
sin reptar.
Si era descubierta,
mudaba de parecer.
Jamás dormía,
se suspendía.