Trond Lundemo

En un pequeño pueblo español


Los vendedores africanos sonríen
quieren venderte relojes gafas de sol y ropa
Un perrito blanco menea la cola
 
Frente a la feria ríe el enorme payaso
El mendigo desdentado en el rincón del espigón
sonríe con toda la cara
 
La gente de paseo asiente y dice ¡hola!
o buenos días
El velero en el horizonte es amarillo
 
como la alegría y cabecea con la proa
Las palomas las garzas y las lavanderas
cantan canciones
 
para el balcón y la piscina
No tengo escapatoria
de tanta amabilidad