La contemplación del mar
es un éxtasis total.
Quisiera ser inmortal
y a su lado siempre estar.
La montaña aún conserva
el verdor de la llovizna,
mas la sequía ya tizna
la frescura de la hierba.
Veo barcos en el puerto
en un letargo gozoso,
sueñan con el mar hermoso
frente al horizonte abierto.
Rompe el oleaje manso
contra el bloque de la roca,
y en la espuma que lo toca
halla el mar su fiel descanso.
Termino mi caminata
frente al horizonte puro,
dejo en este firme muro
mi verso bordado en plata.
Classman