La certeza
El hierro ha descubierto su color oscuro
debajo de la grasa y del engaño.
No hay brillo ya que aguante la rutina
ni mano que disimule el filo.
Queda solo el peso exacto de la pieza,
la línea áspera que no cede,
el frío seco que se pega a los dedos
cuando la herramienta ya no sirve
para fingir que todo está intacto.
Y lo que queda muerde.
Antonio Portillo Spínola ©