La caminata va
nunca viene
no es la tierra o el barro
no es dios ni una bendición
en realidad no es nada
tan solo huellas
cavidades en las costillas muertas
y ácido en las crines de nuestros unicornios,
punzante corazón imaginario.
No es el estado emocional
si los has superado
se sabe por indicios invisibles,
no vengo a hablar ni a escupir hacia arriba.
Mi destino obsoleto como cualquier pasado
me habla desde las vísceras,
desde el péndulo,
desde las horas intachables,
desde donde se nace en otros mundos.
Ahora solo vago hasta quedarme inmóvil
una cuestión frugal es saber quiénes somos,
que igual que todas las preguntas,
tienen al menos tres respuestas.
Soy un a lo mejor, un ojalá,
un abrazo en que lloro de mi rostro a tus hombros,
palabra,
yo incógnita
tú poesía
alzas los ojos siempre
sabes que el cielo cambia de color
si miras y procesas más allá
lo que aquí se sostiene
se quedará por siempre abierto hacia la historia,
lo digo por mi tinta,
Sí puedo perjurar por mi literatura,
porque parece cuasi inalcanzable
para un hombre de a pie.