De golpe, una ola me golpeó.
Me cuestioné, me reproché,
aun así seguía en el mismo sitio.
No hay días exactos,
solo días donde se improvisa.
Ya no escribí.
Ya no bailé.
Hasta dejé de reír.
La rutina me agotó,
la presión me cansó.
Simplemente queda un recipiente
que está con goteras por todos lados
y de vez en cuando las olas me chocan.