Hay tantas cosas que no sé de él.
Asaltan las dudas y callo, claro:
para el querer no hay que saber.
Podría entender más de su corazón que de su vida, y para ello solo ocupo el mío.
¿Quién necesita saberlo todo, mientras todo puede amar?
El alma de un amigo es hogar.
Hasta sus silencios conozco.
Incluso, allá lejos, sus ojos leo.