Paulo Arroyo

Denuedo

Te espero, te busco, pero se me agota el tiempo.

Quiero verte y tenerte, escucharte y tocarte, quiero tu presencia, necesito tu presencia.

Te miro y muero, te espero y enloquezco, te busco y no te encuentro.

Quiero leerte, conocerte, pero no lo logro.

 

Siento que me olvidas aunque yo siempre te tengo presente.

Después de cada noche siento un vacío creciente.

No estas, desapareces poco a poco, te alejas lentamente.

No me abandones, no me lastimes, pero si lo haces que sea rápido.

 

Ya he muerto, de una o de otra forma lo estoy, me he perdido, tal vez en tus ojos, en tu sonrisa, en tu cara, en tu pelo, en tu lindura, en tu carisma, en la forma en que me haces sentir, en tus mensajes, en tu voz, en tus preocupaciones, en tu ausencia.

No lo entiendo, quiero tenerte, disfrutarte, sentirte, escucharte, mirarte, tocarte, hablarte, sonreírte, quererte, amarte…

Ya no puedo, pero lo quiero.