Montado en su corcel imaginario
se pierde más allá de la llanura,
férreo es su combate, trajín diario
que da muestras de toda su bravura.
Vencedor en el más duro escenario
le espera otra batalla en la espesura,
montado en su corcel imaginario
se pierde más allá de la llanura.
Cayendo el sol, de vuelta al vecindario,
el gentío ovaciona al temerario,
que ya en su casa deja la armadura,
duerme y sueña su próxima aventura
montado en su corcel imaginario.
Derechos reservados por Ruben Maldonado.