Évano

El mundo

La noche llueve nicotina

(amarillo-muerto sobre

cristal y cemento).

 

Ojos respirando ojos. Sudores,

semi rostros, semi-farolas

radiografiando huesos y carnes

de todo aquello que se mueve o respira.

 

Son los mismos que abren el alba.

Lo quieren todo:

desde el sol de la mañana

hasta la oscura nicotina

ensañándose con cualquier inocente

en cualquier rincón inconfesable.