Crizs Matt

Estaciones

Si escuchas sin prejuicios,
no significa que estés aprobando lo malo;
a veces escuchar
es simplemente abrir una puerta
para que alguien pueda respirar.

Dejar que la otra persona se exprese sin tabúes,
sin miedo a encontrar en tus ojos una sentencia,
puede ser el primer paso
para liberarse de aquello
que lleva demasiado tiempo cargando.

Escucha sin juzgar.
No porque todo esté bien,
no porque todas las decisiones sean correctas,
sino porque nadie aprende cuando se siente condenado.

Quizá mientras alguien te habla
está librando una batalla
Quizá detrás de sus palabras
hay años de silencio,
errores que pesan,
heridas que todavía sangran
o pensamientos que nunca encontró
el valor para pronunciar.

Si han tenido la confianza
de contarte algo,
es porque encontraron en ti
un lugar donde se podía refugiar,
aunque fuera por un instante,
aquello que ya no querían seguir cargando.

Claro, puedes corregirle.
Puedes decirle que se equivoca,
puedes mostrarle otro camino,
puedes señalarle el abismo
antes de que vuelva a caer.
Pero hazlo sin convertirte en juez.

Corrige sin destruir.
Habla sin humillar.
Aconseja sin hacerle sentir
que su existencia entera
ha quedado condenada por un error.

Porque nadie es solamente sus peores decisiones.
Todos tenemos estaciones.
Hay quienes viven primaveras
llenas de flores y esperanza,
quienes atraviesan veranos
ardiendo de felicidad,
quienes caminan bajo otoños
llenos de recuerdos,
 quienes pasan inviernos
tan largos
que llegan a pensar
que jamás volverán a florecer.

No sabes en qué estación
se encuentra la persona que tienes enfrente.
Por eso escucha.
Tal vez mañana seas tú
quien necesite un oído
que no juzgue,
una voz que no condene,
un corazón que simplemente diga:
“Puedes contarme.
No tienes que cargarlo solo.”

Y quizá entonces comprendas
que escuchar a alguien
no es aprobar sus sombras.
A veces es simplemente
ayudarle a encontrar
el camino de regreso
hacia la luz.