En ti hay honradez,
como si el cielo
caminara contigo.
Eres mirada cristalina,
donde los diamantes
encienden su fulgor.
Tu mirar contagia,
tus huellas resplandecen;
a tu paso queda el aire limpio,
como el eco de una conciencia
que irradia alegría.
Hay una grandeza que te habita,
un valor que nace de tu esencia
y se yergue por encima
de las fruslerías del mundo.