Si tu voz se expande buscando mi nombre, iré.
Y si por alguna razón no puedo estar, tendrás dos opciones: recordarme o esperar.
De alguna forma, siempre podré alcanzarte.
Entre letras o entre nuestras manos candentes.
En la noche pasada o en mi memoria cansada.
Serás el barquero que decida la deriva en el río o en la mar, porque yo estaré aquí esperando.
En puerto ajeno, sentado,
pensando en si el temporal me arrastrará a lo abisal o guiará tus velas claras.
No te preocupes, que de alguna forma, entre la maleza me verás.