Kamar Oruga

Corazón Desierto

 

No tengo ya un rostro, 

así que desvía tu mirada de mí, 

aparta tu brillo 

con las manos de los dioses,

que todo el jardín nos llamó

para desnudarnos así, 

a mitad del Edén. 

 

Mi alma posee 

todos los colores del sol,

el arte drámatico 

y el romanticismo existencial,

lento es el movimiento 

de las horas errantes 

que saltan hacia 

el fondo de sí mismas,

suaves son las olas y las horas 

que nos consumen la energía.

 

Ahora soy agua y fuego,

y tengo en mi alma una sed eterna,

un desierto de múltiples estrellas

que me invocan sus juegos,

y una pasión antigua 

de niño y viejo,

de oro y barro,

de insomnio y sueño... 

 

Tengo en mi alma una pasión antigua,

y una sed eterna de algo desconocido,

mi corazón desierto grita furioso al silencio de la noche,

quiero beber el brebaje de mis sueños,

por qué yo soy la heredera.