En el fondo de mi pecho
late amante corazón,
que suspira con pasión
desde solitario lecho;
está marchito, deshecho,
por una loca obsesión,
enfermo y sin curación,
lacerado y contrahecho;
en tan letal agonía
que se ahoga en tanto amor
en momentos que no olvida;
sólo recobra alegría
cuando contempla el candor
de la dueña de su vida...