Caé la gota lenta por la mejilla fría,
escondida en el gris de la tormenta mía,
sin saber si era llanto o la agonía
de una pasión que el tiempo le descuenta al alma mia.
Rodó bajo la lluvia, temblorosa y humana,
buscando en el asfalto un viejo olvido,
y en el agua del cielo quedó fundida y vana,
como un te quiero mudo que se ha perdido.
Qué frágil es la línea que une el recuerdo a un corazón adolorido,
cuando el amor se apaga sin hacer ruido, y nos deja empapados de este eterno engaño
de haber amado a alguien... que se ha marchado al olvido.
Autor: 🇨🇴Viviana María Londoño Mazo