RIVAS JOSE

No hables de despedidas

No hables de despedidas ni de inviernos en la flor,

si mis manos cada noche te buscan y te retienen

en el tibio refugio de nuestro hogar encendido.  

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Mis pensamientos no cruzan océanos de distancia,

porque habitas en el café humeante de cada mañana,

en la risa de los amigos y en la paz de la casa.  

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No hay estaciones sin trenes ni nostalgias perdidas,

cuando tu cabellera larga y blanca desata sus hilos

para abrigar mis silencios y cuidar nuestros días.  

 

Mis ojos no interrogan al horizonte vacío,

se detienen dichosos en la luz de tu mirada

que me espera con los brazos abiertos en la puerta.  

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El amor aquí no descansa ni cierra sus puertas;

florece cada tarde en la rutina de lo simple,

en el pan compartido y en la fe de la familia.  

​

No dejaremos que el viento se lleve los recuerdos,

porque nuestra primavera se quedó a vivir adentro,

abrazada al pulso sereno de la vida cotidiana.  

 

Si algún día el tiempo quisiera nombrarnos ausentes,

sabrá que seguimos juntos en el mismo latido,

amándonos sin prisa, para siempre y cada día.  

 

RIVAS JOSE 

Barinas Venezuela 

06-11-2026