La otra moneda
Te busco en el revés del golpe.
Tú, pan sin ceniza,
única mano que no supo cerrarse para ser piedra.
Te fuiste a los diez años de mi sangre.
Cargando un muerto que no era tuyo,
pagando la culpa que el aire te inventó
para verte doblar las rodillas de azúcar.
¿Qué nudo de hiel te llevaste a la tierra, abuela,
por un pecado que tus manos ni cometieron?
Me perdí tu luz
por un error de cálculo en el cielo.
Me heredaron la otra,
el invierno seco.
Tu recuerdo es un vidrio
que me corta los dedos.
Trigo que no alcancé a gastar.
Monedas de cal
que me dieron para comprar el mundo.
Viniste a morir
con el corazón lleno de deudas ajenas.
Y yo me quedo aquí,
masticando la parte de la familia que muerde,
buscando en el fondo de un plato vacío
la mirada que no te dejaron darme.
Duerme, abuela de vidrio.
El perdón que te faltó lo tengo yo,
guardado debajo de la mesa,
donde la vida no es más
que este hueso que nos sobra.
Autor
© Nelly Cevallos-Liora
6 de noviembre 2026