Luis de leon

USTED SEÑORITA ES MI MAYOR DESEO

USTED, SEÑORITA, ES MI MAYOR DESEO

 

Usted, señorita, es ese pensamiento que me visita sin pedir permiso,

esa tentación que aparece de repente

y me roba la tranquilidad con tan solo imaginarla.

 

Es usted quien despierta mis ganas,

quien convierte una mirada en deseo,

un recuerdo en necesidad

y una simple fantasía en un mundo

donde quisiera perderme una y mil veces.

 

Usted es eso que me gusta imaginar entre mis brazos,

lo que quisiera descubrir lentamente,

sin prisas, sin horarios, sin despedidas;

esa mujer que quisiera besar con los ojos cerrados

y abrazar como si el tiempo no existiera.

 

Porque hay algo en usted que me provoca,

que me inquieta y me desarma;

algo que no sé explicar con palabras,

pero que mi piel entiende perfectamente

cada vez que mi pensamiento la reclama.

 

Usted es mi antojo en las noches,

mi deseo en las madrugadas,

la fantasía que se esconde entre mis silencios

y esa deliciosa razón por la que a veces

sonrío sin que nadie sepa por qué.

 

Y si supiera cuántas veces la imagino,

cuántas veces mis ganas pronuncian su nombre,

cuántas veces quisiera acercarme a usted

y decirle al oído todo aquello

que mi boca se guarda por prudencia…

 

Tal vez entendería que no se trata solamente de desearla,

sino de esa extraña necesidad de sentirla cerca,

de perderme en sus labios,

de encontrar refugio en su cintura

y de quedarme un poquito más

en ese lugar donde sus brazos

se convierten en mi mejor destino.

 

Porque usted, señorita,

no es un capricho que aparece y desaparece,

ni una tentación que se olvida con el amanecer.

 

Usted es ese deseo que permanece,

esa mujer que provoca mis pensamientos más intensos,

la dueña de mis fantasías más bonitas

y la razón por la que mi imaginación

siempre encuentra el camino de regreso a usted.

 

Y si algún día me pregunta qué es lo que quiero,

no le hablaré de promesas ni de palabras elegantes…

 

Le diré que quiero sus besos,

sus caricias, sus miradas,

sus noches y sus mañanas;

quiero conocer cada rincón de su alma

y descubrir cada secreto de su piel.

 

Porque, entre tantas mujeres que existen,

hay una que tiene algo que ninguna otra consigue:

hacer que mis ganas tengan nombre,

que mis pensamientos tengan destino

y que mis deseos tengan una sola dirección.

 

Y esa mujer es usted, señorita.