LA MECHE Y WCELOGAN 🔛

QUÉ BOQUITA TAN PELIGROSA!

¡QUÉ BOQUITA TAN PELIGROSA!

 

 

 

Lyrics: WCELOGAN

 

Llegó con la falda corta,

la sonrisa descarada;

me agarró de la corbata:

«¿Tú presumes o das la talla?».

 

«No me vengas con poemas,

que me sé los de memoria;

si te quedas a mi lado,

no me cuentes otra historia».

 

Yo le dije: «Si tú quieres».

Ella dijo: «Quiero ver».

Y acercándose al oído:

«Mucho ruido… ¿y luego qué?».

 

Me dejó sobre la barra

una marca de carmín.

«Tienes mucha valentía…

cuando estás lejos de mí».

 

Le ofrecí mi mejor frase;

no la dejé terminar:

se rio con tantas ganas

que olvidé cómo ligar.

 

Me agarró por la camisa,

me arrinconó contra la puerta,

y con una mano traviesa

¡me abrió de golpe la cremallera!

 

¡Qué boquita tan peligrosa!

¡Cómo me enciende la mecha!

Cara de santa en la misa

y el infierno entre las piernas.

 

¡Qué boquita tan peligrosa!

Que si Dios anda mirando…

¡hoy que mire para otra parte!

 

Cruzó las piernas despacio,

con intención criminal;

¡el triángulo de las Bermudas

me esperaba en aquel lugar!

 

Me dijo: «Ven, marinero,

que aquí se pierde el compás;

hay barcos que entran al puerto

y no regresan jamás».

 

Me preguntó: «¿Tienes prisa?».

Le dije: «Hasta que llegaste».

Me dio la vuelta al reloj:

«Pues deja de consultarle».

 

Shhh… baja la voz, mi cielo…

que las paredes oyen…

Y con lo que tú prometes,

¡ya se han quedado a escuchar!

 

Sudaron las paredes,

rezó el ventilador,

la cama pidió clemencia,

¡pero nadie la escuchó!

 

La luna cerró los ojos,

la cortina se hizo la dormida;

y el vecino golpeando la pared…

 

¡YA CÁLLENSE, CARAJO!

¡QUE YA SE ME ACABÓ LA PAJA!

 

¡Qué boquita tan peligrosa!

¡Me dejó el tanque sin gasolina!

Cara de santa en la misa

y el diablo cobrando el peaje.

 

¡Qué boquita tan peligrosa!

Que si Dios anda mirando…

¡hoy que mire para otra parte!

 

Si mañana nos preguntan

qué pasó al cerrar el bar:

«Fuimos a buscar el cielo…

¡y nos dio por pecar!».

 

¡Ay, esa boquita!

Yo venía a hacerme el santo…

¡y me salió respondona!