Quise hacer un sonetillo
más o menos presentable,
con una rima aceptable
y un poquitito de brillo.
Pero, como no es sencillo,
me salió desagradable,
pobretón y desechable
(más rústico que un ladrillo).
Y hete aquí que, ¡vaya idea!
para que alguno lo lea
le puse un nombre ficticio.
Perdón si no le divierte,
el no hallar en mi estropicio
ni señas de amor ni muerte.
Derechos reservados por Ruben Maldonado.