Mónica Arias

EL PERFIL DE LAS HOJAS

 

A expensas del viento

el columpio mece

las sombras del tormento:

arañas que trepan

hasta el desván de mis recuerdos.

 

Vuelo y vuelo,

la altitud abanica mi mente;

mi vista se torna cazadora

como una ávida liebre.

 

En clase, carboncillos

se resquebrajan por la mitad;

manchurrones en mis manos,

pinto hojas que invocan

la maestría de mis retratos.

 

Líneas curvas,

ramas que embeben agua;

el rocío de mi mirada,

una tristeza antes 

a la suerte abandonada.

 

Gotas de agua se vierten,

los colores las avivan;

siento mis latidos que vibran,

la música que silba matutina.

 

Años caducos,

hojarasca que el aire barre;

huellas perfilan

 profundos conductos.

 

El cielo acompaña mi velada,

el vaivén de una noche temprana...

 

El simpático columpio,

como el salto de un koala,

alegre se muestra

frente a la danza de una hoja

a mi piel pegada.

 

La arboleda en armonía

esboza una sonrisa

en grata compañía...

 

Mientras, un rotulador 

me pinta

un bello paisaje...

 

 Un telón de fondo

 rinde homenaje,

con mi mentón rozando

el relajado y hermoso follaje.

 

Damiselas hojas saludan 

montadas en carruaje.