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El silencio inexplicable de sus ojos dolía más que cualquier golpe en la piel.
Ya no existían reproches ni malos gestos. El mayor ruido que se hizo fue un suspiro desde el fondo del corazón.
Luego, sin prisa, como quien camina al último día de su vida, así despacio, solo sonaba a lo lejos una pequeña golondrina, recordándole que la vida continuaba, solo para aquellos que así lo quisieran.
Fénix 🐦🔥