Es el viento el que murmura sus nombres
entre las estrellas.
Es el sol el que calienta sus almas,
energía eterna que deambula.
Es el recuerdo que sigue vivo
y nosotros, aún con ellos.
Morir no es una hoja desprendida,
sino dejar algo que sigue en movimiento
y entre las ráfagas del viento,
su presencia vuelve a nosotros.