Desde el alto montículo
donde mis obras me han traído
puedo ver perfectamente
(con claridad meridiana)
el alto costo espiritual de
una vida sin anhelos
con los sueños rotos,
el perfil deslucido,
el logro a nivel embrionario.
Matizada por esperanzas famélicas
y oportunidades quiméricas
la vida se ha vuelto bolsa reciclada
de tela ecológica, si,
pero porosa,
conservadora de malos olores
y quebrantos sombríos
en el hueso del calcañar
o tal vez más arriba,
en el temblor doloroso
de un nudo siniestro
atado por sus propias invenciones
y molido como sílice o tal vez Coltán.
En cualquier caso
va tras de mi el uranio empobrecido
el mercurio en desuso,
o cualquier otro metal pesado
que ha degradado mis densidades,
las más insoportables, es cierto,
así como también mi liquen
y mi futuro.
Estoy desandando caminos lóbregos
e incertidumbres pasmosas
pero sobran felonías
y aún hay mucha tela que cortar.
He descuidado mi sombra
he maltratado a mis necesidades
he obviado males y porvenires
fuentes de agua bendita
y azahares.
04/11/2026
OLLIN