Como cuando la emoción se convierte en súplica,
como cuando se agotan las palabras para implorar,
así…
impresionado por la repentina presencia de lo incierto,
sorprendido por lo absurdo que resulta existir,
con ganas de desaparecer.
Deambulando inútilmente por la rutina,
si cuando lo cotidiano hace tiempo se convirtió en desilusión.
Cuesta tanto levantarse…de la adversidad,
sometido al cómplice silencio de la soledad.
Me dejo llevar de la corriente…
cuando se desata la tempestad,
ojalá y me pudiese transportar al mar,
allá donde mis recuerdos permanecen …
indemnes,
inconclusos…
sin haberse enterado de la tragedia …
que nos impidió… de sus atardeceres disfrutar.
¿No sé en donde perdí la inspiración?,
¿Quién me robo el optimismo?,
¿Porque no despierto de esa pesadilla?…
y empiezo de nuevo…
pidiéndole prestada una sonrisa al amanecer.
El espejo refleja una imagen diferente,
se deja persuadir por las apariencias,
se cree la farsa estampa que luzco,
ese perfil artificioso de éxito,
cuando por dentro el corazón se sabe roto,
aunque nadie lo note…
y ya no se advierta su lánguido palpitar.
Soy como esas aves negras de los azules cielos,
que llevan el luto como un atributo,
que vuelan alto…en la inmensidad de lo sarcástico,
como tratando de escapar de su paradójica realidad,
planeando con total naturalidad…
para que se cumpla el destino…tal cual escrito está.