William Contraponto
No llevo dueño en mis pensamientos,
ni acepto moldes para existir,
he visto hombres vender argumentos
y llamar victoria a dejar de sentir.
No me seduce el aplauso prestado,
ni el privilegio de ser aceptado,
prefiero un juicio cuestionado
a un pensamiento domesticado.
Hay quienes alquilan su voz al momento,
cambian de rostro según la ocasión,
yo no negocio lo que llevo dentro,
ni pongo precio a mi convicción.
No necesito seguir las banderas
que otros levantan sin preguntar,
hay demasiadas respuestas enteras
que nadie se atreve a examinar.
No soy ejemplo ni dueño del acierto,
también me equivoco al interpretar,
pero entre el error y el pensamiento
prefiero pensar antes que obedecer.
Si preguntan dónde está mi destino,
no habrá un manual que pueda indicar:
no vine a repetir ningún camino,
vine a pensar, aunque cueste avanzar.