Hay un fulgor secreto en tu mirada,
que enciende de esperanza mi camino;
y una alegría limpia, iluminada,
que vuelve cada instante a su destino.
Tu corazón, de nobleza encendido,
atesora una fuerza que perdura;
y aun cuando el mundo ruge enfurecido,
tu esencia no renuncia a su ternura.
Tu risa tiene luz de golondrina,
y en tus gestos florece la nobleza;
tu gracia es claridad que me ilumina,
tu voz derrama paz y gentileza.
Si el tiempo ha de borrar nuestra memoria,
tu sangre llevará mi propia historia.
JUSTO ALDÚ © 2026