Por lo regular soy un hombre rudo y nada romántico, pero al ver lo hermosa que eres, me dan ganas de peinarte y pintarte las uñas mientras me das besos y acaricias mi cabello. De ponerte labial, cuidarte como si fueras una muñeca, tenerte sentada sobre la mesa, con tus piernas entrelazadas alrededor de mi torso, mientras te digo cuánto me gustan tus labios y tú frunces la barbilla, haciendo ese pucherito tan tuyo, como el de un bebé.
Y quizá sea eso lo curioso: que alguien como yo tenga tantas ganas de ser delicado contigo