Gracias por todo lo que me has dado, por el tiempo compartido de corazón, por las noches en vela abriéndonos en alma, por tu sonrisa, por el agradecimiento en cada sorpresa y el presumir (como se pudo) de ello con tanto orgullo...
Gracias por haberme dado un espacio en tu vida, y permitirme formar parte de ella. Gracias por el privilegio de haberme elegido a pesar de todo...
Supongo que, en algún punto, el agotamiento de lo vivido fue demasiado intenso... Pero, aún así, yo siempre te elegí a cada segundo... Primero tú, luego el mundo.
Gracias por haberme hecho sentir el hombre más especial de la tierra, y por haberme dado una familia.
Yo jamás me equivoqué al quedarme contigo, tú jamás fuiste ni serás un error en mi vida, sino lo más hermoso que me ha pasado nunca.