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Vamos persiguiendo estelas
de barcos a la deriva.
Deja el timón al destino;
sean el viento y las velas
los que guíen tu camino.
Sé tú la corriente viva.
No busques puertos en nada
que el mal al miedo cautiva
y cuelga a la vida soga
que ancla y ata, mas no ahoga.
No hay cielos en la deriva
ni infierno para el que nada.