Évano

No te ancles ni a este poema

.

Vamos persiguiendo estelas

de barcos a la deriva.

Deja el timón al destino;

sean el viento y las velas

los que guíen tu camino.

Sé tú la corriente viva.

 

No busques puertos en nada

que el mal al miedo cautiva

y cuelga a la vida soga

que ancla y ata, mas no ahoga.

No hay cielos en la deriva

ni infierno para el que nada.