Fernando Miguel Penabaz Castillo

Minutos y pensares de una noche

 

Empacó lo poco que tenia
dejó atrás muchos sueños 
y se llevo otros,
más pequeños,
los deseos de encontrar
causas perdidas, 
de mejorar en la vida,
desbordaban su maleta,
pero chocaron 
con un muro de decepciones,
con una marea que 
rápidamente 
perdía los colores.

Tiró unos gastados discos,  
en la vieja mochila,
saltó a un avión sin regreso.

Un viaje ,
la lejanía a la espera,
maldita música rock,
que siempre en su mente vive.

Dejó su trabajo, 
hermosos corazones rotos,
sacó sus raíces del suelo,
y marchó por unas 
avenidas de neón.
Demasiado brillo,
para sus simples sentidos, 
demasiada noche,
para sus cansados latidos.

El tiempo fue pasando,
minutos sin luces,
sombras en pleno día.

Ahora , toda su compañía
son dos gatos revoltosos,
las noches, silenciosas, 
que pasa escribiendo en un pequeño escritorio,
y la luz tenue de una lámpara, que le recuerdan su tierra, 
le recuerdan su encanto.
Aunque todo se haya borrado,
y es que en realidad,
no pide mucho,,
solo para sus hijos, 
un presente, un futuro 
no  quiere quebranto. 
Entonces realmente comprende cuanto ha hecho, 
cuanto puede aún hacer,
por la felicidad, 
tal como la entiende.

A veces lo sorprende la mañana, 
delante de una pantalla en blanco, o en azul,
las musas no aparecieron,
se quedaron dormidas ,
en un solitario y lejano banco.

Pero sigue, cada minuto 
buscando, palabras,  frases,
que expresen lo que siente,
y lo que va pasando ,
persiguiendo melodías, rimas,
no necesita mucho,
solo pensamientos 
y un diccionario sin alma 
sin mucho que contar.

Como un demente 
a sus recuerdos se entrega,
cierra sus enrojecidos  ojos, 
para que aparezcan los de e,
así, en medio de la noche,
una luz, 
su alma convoca,
a continuar luchando.

Ya pronto amanece
no puede admitir que,
 alegrías o llantos,
encantos o decepciones,
indiferencias o cariños,
se puedan haber 
fácilmente marchado.

Así pasa minuto tras minuto,
el sueño no llega, 
 tampoco la inspiración. 
Sigue aguantando, 
 sin saber
si ella todavía, realmente, 
después de tanto tiempo, lo sigue recordando.