Fresco, espontaneo, generoso
inocente, alegre y siempre móvil;
discretamente silencioso,
tierno, apasionado de alma,
veraz y libre como el aire,
no pide, solo da sin condicionar.
Es como una vertiente,
energía limpia y clara que
si se estanca, se contamina
con rutinas y egoísmos incompatibles,
a su movimiento natural,
que asegura perenne frescura
y dulces novedades, en tiempo carnal.
El Amor es éxtasis en alta emoción,
que atraviesa fronteras de piel,
adornando experiencias con oro…
Néctar para el corazón.
Angel Miguel