Esta tarde el viento
ha vuelto a pronunciar tu nombre,
y las calles se llenaron de hojas
como se llena el alma
de cosas que no sabe olvidar.
Caen las hojas de tus recuerdos,
y no sé si llegará otra vez
la primavera de verte de nuevo.
Las miro descender lentamente,
una por una,
como aquellos días que tuvimos
y que ahora se desprenden de mí
sin que pueda detenerlos.
Guardo todavía tu risa
en algún rincón de la memoria,
como quien conserva una fotografía
aunque los años comiencen
a borrar sus colores.
Mi corazón está encantado
porque te conocí,
pero también tiene tintes de tristeza
porque no estás aquí.
qué extraño es quererte así:
con la alegría de haberte encontrado
y la tristeza de no poder verte ahora.
A veces pienso
que quizá el amor también tiene estaciones,
que algunas personas llegan
para enseñarnos a florecer
y luego se marchan
dejándonos un otoño interminable.
Camino entre hojas secas
y recuerdo tus manos,
tu voz,
aquellos pequeños instantes
que entonces parecían cotidianos
y hoy son tesoros que duelen.
Quizá la primavera regrese.
Quizá algún día
el viento vuelva a traer tu nombre
y encuentre mis brazos
todavía abiertos para ti.
Pero esta noche
solo tengo el viento de otoño,
tu recuerdo caminando conmigo
y este corazón que,
aunque aprende lentamente a extrañarte,
todavía guarda una esperanza:
que después de tanto frío
vuelvas a florecer en mi vida.