Pedro Antonio Bolivar Loncarich
RAÍCES COMPARTIDAS
Los primos son el primer regalo de la vida,
amigos nativos que el hogar nos convida.
Cómplices eternos de juegos y de infancia,
cuyo lazo fuerte no rompe la distancia.
Son esos hermanos de un árbol compartido,
el refugio tierno del tiempo ya vivido.
Fieles confidentes en horas de ansiedad,
que ofrecen su mano con total lealtad.
Recordamos con amor a quienes han partido,
mas sus recuerdos se quedan muy presentes,
y aunque en el camino algunos hayamos caído,
en mantener la lealtad siempre somos conscientes.
Aunque seamos grandes y el rumbo sea distinto,
el amor de primos se cuida por instinto.
Es una promesa que el tiempo no deshace:
la hermosa familia que el alma entrelaza.
Pedro Antonio Bolivar Loncarich