Te vi una noche cualquiera y el mundo se detuvo,
mi alma preguntó en silencio qué sería de los dos.
Hoy el destino nos une con el lazo más puro,
y le agradezco a la vida por escuchar mi voz.
Qué bendecida me siento de tenerte conmigo,
de sentir este fuego que nunca antes sentí.
Eres más que mi amor, eres mi hogar y mi amigo,
la razón absoluta por la cual soy feliz.
Al cerrar las pestañas en la noche profunda,
tu rostro es lo último que quiero mirar.
Y al abrir los ojos cuando el sol nos inunda,
en tus brazos perfectos me quiero despertar.
No hace falta buscar en otros caminos,
no quiero a nadie más en mi eternidad.
Tú eres mi principio, mi fin y mi destino,
mi chico bello, mi hermosa realidad.