DE MADRUGADA LO MATARON
Elegía a Federico García Lorca
Y al poeta, de madrugada, lo mataron,
La gala de la Alhambra,
la flor de España.
Pasó la noche fría, atormentada,
con la luna temblando entre las ramas,
mientras sombras de odio caminaban
arrastrando sus espadas.
Le fueron a buscar de madrugada,
con aquellos sables negros que chirriaban,
con sus almas oscuras como puñales
y el corazón podrido de venganza.
El poeta estaba solo,
con su triste mirada,
con los ojos abiertos al espanto
y la poesía temblándole en el alma.
Ojos de odio lo miraban,
ojos sin luz, sin esperanza,
y su alma se vistió de perro herido
mientras la noche le mordía las entrañas.
Carne dormida, sobresaltada,
carne de luna, de sangre y de palabra,
un corazón de versos encendidos
que aquella madrugada se apagaba.
No hubo campanas ni plegarias,
solo el silencio de las balas,
y un viento negro que arrastraba
los últimos suspiros de su garganta.
Pero no pudieron matar sus versos,
ni sepultar su voz bajo la escarcha;
porque aún lloran los olivos
y el viento pronuncia sus palabras.
De madrugada lo mataron,
la gala de la Alhambra,
la flor de España.