Remolinos de fuego y humo,
que enturbian la claridad de la vida,
solo el viento los disipa,
avivando también las llamas,
van dejando brasas al rojo vivo,
como nubes de arrebol,
tal vez quieren semejarse al sol.
Remolino denso oscuro,
calmarte debes,
o el jardín acabará envuelto en humo.
¿Fuego y humo que ocultan?
que ni los gritos de la gente los conmueven.
Cicatrices les van dejando,
como tatuajes informes de su ira.
Oh, remolinos de fuego y humo
negras cenizas llueven...
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Salvador Santoyo Sánchez
3/11/2026