Jesús Ángel.

Al compás de la luna.

 

 

Tras el descanso,

tras el viaje al subconsciente,

entre sueños reconocidos

y otros extraños.

 

Entre la gracia y la pugna,

la dicha y la desgracia,

cada amanecer nos devuelve

su silencioso regalo.

 

Y al compás de la luna,

en un ciclo universal

que no entiende de milagros...

 

amanece, que es mucho

para quien pueda contarlo.

 

Se esconde la luna, se hace la luz. Vuelta a la calle.

 

Paso a paso, cada cual a su ritmo,

a los avatares de la vida, a seguir el camino...

 

a las batallas y conquistas personales, a los merecidos descansos.

 

Y al compás de la luna,

cada cual con sus afanes,

entre caricias y heridas,

entre mieles y hieles...

 

sigue marchando,

sigue jugando,

sigue lidiando.