El manantial decía: \"Ahora,
aguas lentas o inmóviles,
es el momento idóneo para reivindicaros,
mostrar desobediencia, rebeldía,
ante el primer torrente, naturaleza impía,
es hora de afrontar la no continuidad.
Las aguas se miraban entre sí, como si no tuvieran
esa escucha fatídica que cercena la vida,
lejos unas de otras, planificando rutas,
cuestionando los húmedos prejuicios
de cada nuevo, antiguo borbollón
encarando corrientes azarosas
de las primeras gotas
de las primeras lágrimas
que clamaban al cielo de esta montaña encinta.
Se unían virtualmente en los descensos,
como se eleva el cielo,
sin mirilla, y sin ojo de buey, y sin aldaba.
\"Es fácil compactarse, cuando hasta el hielo rueda pendiente abajo
con forma de caricia, escribiéndose en varias direcciones
que resultan cruciales, de dos en dos engañan.
La verdad cuesta menos,
el mar en uno, abarca lo que sea,
sin premuras, sin nombre y sin destino\"
dice el poeta.