¡No me pongan ese tango!
Yo soy guapo de los de antes,
a veces me calzo guantes,
pero nunca pierdo el rango.
Ese tango, que embromar,
me trae un recuerdo viejo,
se me frunce el entrecejo
y me da por sollozar.
Lo bailaba en forma lenta
con la rubiecita Ingelmo
por el barrio de San Telmo.
Eran los años cincuenta.
Yo la quería un montón
y ella, pues, claro que si,
pero en amor (lo aprendí)
no hay que ser tan remolón.
Un petiso, buen vecino,
oficiaba de cartero
iba y venía (¡Un esmero!)
la verdad, era un divino.
Pero un mal día, (en verano)
un día horrible, un mensaje:
\"Dormido, me tomé el raje
con nuestro amigo el enano\"
Dorso: \"Él se la sabe lunga,
nada de tanto versito,
a los bifes, derechito,
a gozar de la sandunga\"
\"Eran sus ojos de cielo, el ancla más linda que ataba mis sueños,
era mi amor pero un día, se fue de mis cosas y entró a ser recuerdo.
Después, después rodé en mil amores... ¡Qué me van a hablar de amor!\" (*)
Derechos reservados por Ruben Maldonado.
(*) \"Qué me van a hablar de amor\" tango de Homero Expósito y Héctor Stamponi.