huertero

Efemérides

Llevo el polvillo de los pétalos en fechas despintadas.

Caigo en la persistencia de los nombres

que perduran sin ser visibles.

Muchos abandonaron sus cuerpos al rumor de la hierba,

esa que crece testaruda entre la niebla.

Donde nació esta sombra descansa la infancia más cercana.

Persistentes, las manos rodean el fogón

tallado en piedras de los ciclos.

En la llanura, bajo los dominios de la escarcha,

al amanecer el recuerdo se vuelve certero, furtivo.

Así la tierra rememora el origen

de aquellos que nacieron en otros tiempos,

mientras hoy el espacio se cubre de humo sobre el llanto.

Abandoné mi juventud a los silencios más obstinados.

Mi piel quedó árida, después de haber mirado pasar

el sol en su correntada constante.

Aun así, mi paciencia es perenne,

como las hormigas entre sus solitarias ruinas.

El destino es un itinerario que no caduca.