El dulce sabor de la aventura
deja tras él, mi tan amargo
rastro de despedida.
Mi piel aun lleva tu aroma,
mis dedos recuerdan a la perfección
el calor de tu cintura.
Mis labios pueden saborear
nuestro último \"Te amo\".
Mi voz ansia haber liberado
ese \"no te vayas\".
Tu partida me dejó de rodillas,
llorando bajo tu imagen desvanecida.
Observando mis manos
tan vacías, tan rebosantes
de un amor sin destino.
Te pido por favor,
durante tu bienvenida no permitas
que el rastro de sangre sobre el mar
nuble tu libertad.
No lo dejes anclarte a mi verdad.
Te ruego que mis súplicas
no te hagan regresar.
Te imporo me dejes morir
de amor
y que no trates de evitarlo.
Deberás vivir por nosotras,
deberás honrarnos.
Hasta siempre mi dulce Lucía.